martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz 2014


El equipo del blog Comercios Históricos de Valencia desea a todos sus lectores, colaboradores y comercios un feliz Año Nuevo.

¡Os deseamos que sigáis haciendo historia y aprovechamos para recordaros que no dejéis de visitar nuestro último artículo!...



Os dejamos enlace a los tres artículos más vistos del año:

TIENDA DE LAS OLLAS DE HIERRO


LABORATORIO DEL DOCTOR TRIGO


PERFUMES ROBILLARD




domingo, 29 de diciembre de 2013

Tienda del León y de Corazón de Jesús. Calle de las Mantas 4 al 12.

Tienda del León y de Corazón de Jesús. Calle de las Mantas 4 al 12.

La calle de las Mantas fue desde siempre el lugar en el que se concentraban numerosas tiendas de productos textiles. La especialización comercial de esa calle, antaño llamada “calle Nueva” llegó a ser tal, que en la última década del siglo XIX la totalidad de sus comercios se dedicaba a la venta de tejidos.

A finales del s. XIX los números 6 y 8 de la calle eran ocupados por la tienda de tejidos de Vicente Aldas que colindaba con la tienda de ropa de Arnau Alcañiz, abierta al público en el número 10 y 12. Era evidente que los bajos comerciales eran de tamaño reducido, lo que obligaba a los comercios más prósperos a extenderse por varios locales.

La calle Nueva era ya por entonces conocida popularmente con el nombre de calle “de las Mantas”, denominación relacionada con la venta de este u otros productos textiles que gozaba de enorme popularidad, hasta el extremo de que los comercios se publicitaban usando tanto la denominación oficial como la popular. Su proximidad al mercado la convertía en una calle céntrica y muy concurrida y la especialización en productos textiles la convertía en referente obligado para los clientes interesados en tales géneros, lo que reforzaba su carácter populoso.

Pero aunque la clientela era segura, la competencia era enorme, tanto más por el hecho de que todos los comercios de la calle se dedicaban a la misma o muy similar actividad. Distinguirse del resto significaba atraer la atención del cliente y tomar ventaja sobre el resto de la competencia y para ello un emblema llamativo y fácil de retener en la memoria del comprador, resultaba un instrumento de primer nivel.

En un momento indeterminado  las tiendas de los números 6-8 y de los números 10-12 pasaron a detentar por divisa un león y un Sagrado Corazón de Jesús. El león es un animal poderoso y emblemático, con connotaciones evangélicas pues es la figura animal alegórica del evangelio de San Marcos mientras que el Corazón de Jesús es un emblema sacro que en la teología católica representa el amor de Dios Padre e Hijo proyectado hacia el género humano.

Tarjeta publicitaria. Primera década del siglo XX.
Colección Andrés Giménez

Hemos de pensar en el tipo de cliente al que se dirigían tales emblemas: el cliente minorista era por lo general, femenino. Mujeres educadas en una sociedad conservadora y en una religiosidad ferviente. El león es un emblema fácil de recordar, lo bastante llamativo y evocador como para llamar la atención de la chiquillería, que lo señalaría con curiosidad y asombro infantil. El Corazón de Jesús evocaría en personas educadas en principios religiosos conservadores la idea de honestidad y credibilidad que todo comerciante necesita para hacerse buen nombre y atraer a la clientela.

Ya fuese por esto, por la gestión de sus propietarios o por lo concurrida que era la calle, a Vicente Aldas se le quedaba pequeña la tienda pues en torno a 1895 se extiende al número 4. Aldas ocupaba ya los números 4 al 8. Su vecino Arnau Alcañiz seguía en el 10 y el 12 y allí se mantuvo hasta que a principios del siglo XX dejó paso a Ricardo Alcañiz, del que presumimos, seguramente era hijo de Arnau, según denota el apellido.

En aquel tiempo se produce un hecho inaudito que si bien no llamará la atención de lector si que debió de llamarla en su tiempo… en el número 7 de la calle Nueva, vulgo de las Mantas cierra una tienda de tejidos pero en su lugar… no abre una nueva tienda de tejidos… lo que abre es… ¡una papelería! Dotada también de imprenta, esta papelería imprimió membretes por encargo para la tienda de Ricardo Alcañiz.

Albarán del comercio.
Colección Andrés Giménez

¿Se trataba tal vez de un signo de que los tiempos cambiaban y la hegemonía del comercio textil comenzaba a tambalearse en favor de productos de consumo más variados o acaso la competencia de los grandes almacenes El Siglo Valenciano en la vecina calle de San Fernando comenzaba a hacerse notar y era acusada por el comercio minorista de textiles?.

Excede los propósitos de este artículo analizar cumplidamente las hipótesis anteriores. Pero no es el único cambio relevante en lo que a comercios de la calle Nueva se refiere pues en torno a 1910 la tienda de tejidos de Aldas (números 4 al 8) es  absorbida por la de Ricardo (números 10 al 12). Ricardo Alcañiz pasa a señorear una tienda que ocupaba todos los bajos comerciales desde el número 4 al número 12 de la calle. Al fusionar bajo su propiedad ambas tiendas fusiona también sus divisas por lo que nace así la “Tienda del León y del Corazón de Jesús” que no era sino el resultado de la unión de las dos tiendas anteriores en manos de un único propietario.

Ricardo Alcañiz regentó el negocio hasta finales de los años veinte ocupando los números del 6 al 12, pues el número 4 fue tempranamente abandonado y ya en 1914 era sucursal de la tienda de tejidos que J. Selma tenía en la calle Derechos.

La tienda de textiles tuvo tras Ricardo continuidad bajo gerencia de Haro Olmos y Compañía, hasta practicamente la década de los setenta, A mediados de los sesenta, muy venida a menos, ocupaba tan solo el número 6 de la calle, ya oficialmente llamada de las Mantas.





martes, 3 de diciembre de 2013

Casa Torrent. Huevería, pollería y caza. Plaza Redonda, antigua 24.


Aunque en la actualidad la Plaza Redonda es conocida por sus comercios de cerámica e hilaturas, a principios del siglo XX había un espacio dedicado a la venta de comestibles y productos de alimentación, entre los que se contaban aves y huevos.
Tarjeta postal comercial.
Colección Andrés Giménez

Estos comercios son el vestigio de una larga tradición de venta de productos cárnicos, pues no  en vano  el espacio que hoy ocupa la plaza era el lugar donde estaba el matadero y la pescadería de la ciudad. Debido a las medidas higienistas de la segunda mitad del siglo XIX, la Plaza del Cid, vulgo Redonda, se destinó a zona para la volatería (venta de aves).

En 1892 un comercio se dedicaba a la venta de carne de ave, exceptuando  venta de pájaros que  no mencionamos en este artículo y que también había en esta plaza, era el número 24 la pollería de Josefa Querol.

A principios de siglo esta pollería era regentada por Cayetano Torrent que vendía huevos al por mayor. Nace así Casa Torrent, establecimiento que perduró hasta la década de los 60. Sus competidores en la misma plaza era Vicente Ramón , en el número 25 y Vicente Gimeno en el número 20, competencia que se prolongó hasta la década de los 40.

Hacia 1914 el negocio pasa a manos de Rafael Torrent, y con esta denominación el comercio se mantuvo hasta su desaparición. aparte de huevos al por mayor, Rafael vendía aves  y caza.

Este comercio editó  una serie de tarjetas postales en las que aprecia a sus empleados en la entrada. Como se puede apreciar  en la fotografía carecía de escaparate y exhibía las aves que vendía colgadas de tres grandes perchas colgantes sobre el dintel de la puerta. Justo en la entrada había una jaula que servía además de mostrador  que contenía patos vivos.

El comercio no admitía regateos y advertía de que sus ventas lo eran "a precio fijo". En los años 30 disponía de línea de teléfono con el número 11.826. En esta década cambió la numeración de la plaza y quedó en su número 15. Según Ángel Martínez en su blog "La Valencia desaparecida", el local es en la actualidad la tienda de artesanía cerámica Cobalto y cobre.

A partir de la década de los años 40, la plaza empezó a convertirse en zona para la venta de géneros de punto e hilaturas, que fueron desplazando a los comercios de venta de aves, con excepción de las pajarerías de las que aún pervive algún ejemplo en la actualidad. La plaza fue abandonando así su carácter como espacio para la venta de artículos de primera necesidad y de la mano de una progresiva mejora del poder adquisitivo ha ido evolucionando hasta convertirse en un espacio turístico, y perdiendo su carácter de espacio comercial popular, por lo que comercios antaño habituales tales como las pollerías, casas de comidas o similares han dejado paso a otro tipo de actividades.

Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández
Agradecemos los datos e imágenes facilitadas a Ángel Martínez y Andrés Giménez

domingo, 1 de diciembre de 2013

Instituto de La Nueva Ciencia de Curar del Doctor Vander (médico holandés) c/ Jorge Juan, 15



En la actualidad proliferan todo tipo de anuncios que publicitan productos milagrosos, curanderos, sanadores y pseudocientíficos de todo pelaje y condición. No hemos inventado nada, desde luego, pues como veremos en las siguientes líneas, los "remedios milagro" basados en palabrería barata, gozan de largo recorrido histórico en Valencia.
Si pensaban, estimados lectores, que la homeopatía, la naturopatía y similares eran invento reciente... pasen y lean...

Retrato de Kuhne

Louis Kuhne era un naturópata alemán, nacido en Leipzig y obsesionado por el veganismo, las fricciones y por privar de sal y azúcar en la dieta a sus sufridos pacientes. No es de extrañar que cuando abrió su clínica en Leipzig en 1883 no fuesen demasiados sus pacientes... y es que hacer dieta a base de ensalada, sin sal siquiera, es poco digerible por muy alemán que seas.

Establecimiento Internacional de Kuhne

Su establecimiento no obstante, llegó al rango de internacional, prometiendo curación, sin medicamentos ni operaciones. Tamaña promesa cautivó a muchos pues hubo de ampliarlo en 1892, 1901 y 1904. En origen no pasó de administrar tratamientos basados en inmersión, a modo de establecimiento balneario.
El "método Kuhne" tenía precursores en las figuras de Schroth, Rausse y Teodoro Hahn. Kuhne los simplificó en una serie de rutinas basadas en inmersiones, lavativas y fricciones. La cantinela que aún alguno cree sobre que "los medicamentos matan"  era filosofía de cabecera de este ilustre sanador.
No seamos duros con Kuhne. Desde los veinte años de edad sufría severos dolores de cabeza y problemas respiratorios que la medicina de su tiempo no atajaba. Ante el fracaso, desesperado como tantos otros, busco refugio en "alternativas" y convencido de haberlas hallado no es de extrañar que lo predicase a los cuatro vientos.
Y... ¿como nos afecta esto?
Pues porque uno de sus discípulos aventajados, ex director del establecimiento del doctor Kuhne, se asentó y ejerció en Valencia. Se trataba de Adrian Van der Put Vermuden.
Van der Put debió pensar que su apellido holandés era demasiado complejo para oídos poco afines a su lengua materna, así que lo simplificó para convertirse en el "doctor Vander" y con ese nombre se le reconoce en su publicidad.
Abrió en Valencia sede de su "Instituto de la Nueva Ciencia de Curar", en la calle Jorge Juan, 15, en el que atendía de 9 de la mañana a 2 de la tarde. También atendía por correspondencia, para lo que facilitaba un cuestionario a sus pacientes y en casos muy puntuales, visitaba a domicilio fuera de Valencia.


Tuvo clínica también en Barcelona, en la calle Consejo de Ciento, aunque hubo de cesar en sus actividades en 1927 debido a problemas legales surgidos de una reforma legislativa y especialmente, al ser demandado por ejercer pseudomedicina sin ser médico ni poseer cualificación médica reconocible. A partir de entonces se dedicó a la literatura naturópata, publicando hasta 40 libros y numerosos artículos. Tuvo su propia editorial en la plaza Monestir, 3 de Pedralbes. Falleció en 1973.

Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández