viernes, 31 de enero de 2014

Sombrerería de Baltasar Settier. Calle San Vicente 5 al 11.

Sombrerería de Baltasar Settier. Calle San Vicente 5 al 11.

Baltasar Settier Gobetto llega a Valencia procedente de Turín a principios del siglo XIX, y abre en 1819  una modesta sombrerería en la plaza de Ribot, número 1.El negocio prospera y en  1845 abre una fábrica en la Calle de San Vicente número 7 y este mismo año registra un privilegio de invención para la producción de sombreros de paja al estilo italiano, que su hijo trae de Italia tras  un viaje por ese país para aprender los métodos de manufactura.

Tarjeta publicitaria hacia 1880

Esta fábrica  funcionaba con división del trabajo, con empleados trabajados en el blanqueo de la paja por una parte y por otro lado en la fabricación de sombreros, aunque parte de la producción era artesanal, la fábrica estaba mecanizada con  una prensadora térmica manual que daba forma a los sombreros manejada por dos operarios, y por otro lado una calibradora de paja operada en turnos de media hora por un operario.

Trabajaban en esta empresa entre 100 y 200 mujeres y niñas  desde los doce años de edad. En algún momento y antes de contar con personal  cualificado de la ciudad, también trabajaron operarios venidos de Italia , pues la técnica procedía de ese país. No todo el personal  trabajaba en la propia fábrica ya que bastante personal trabajan en su propio domicilio, aunque el periodo de formación  se realizaba siempre en la fábrica.

La materia prima se importaba de Italia, hasta la década de 1850, periodo en el que empieza a dar rendimiento el cultivo de paja local para surtir a su fábrica. Es a partir de este momento cuando los Settier hasta entonces firmes partidarios del libre comercio, de hecho en 1849 hace un intento fallido de exportar a América , comienzan a presionar a las autoridades en favor de una política proteccionista del producto nacional , frente a la competencia de productos extranjeros. En 1851 envía una carta a las autoridades pidiendo que se adopten tales medidas proteccionistas. En esta carta se reivindica como "el primer introductor de la manufactura de paja llamada de Italia", aunque el principio Settier afirma en este escrito que el contrabando de tales productos era habitual para suministrar la demanda.

Valencia en la época de Settier.

El sombrero de paja estaba de moda a mediados del siglo XIX, y el carácter pionero de Settier tuvo su premio en la Exposición de Industria de 1850, en la que recibió medalla de plata.

Los Settier, tanto Baltasar como sus dos hijos Baltasar y José María, tuvieron un destacado papel en la vida política valenciana, ya fuese como concejales de la Unión Liberal, ya fuese ocupando diversos cargos en la Sociedad Económica de Amigos del País, siendo Baltasar padre Presidente de la Comisión de Industria. Tal fue su prestigio que tuvo un papel destacado  en el comité organizador del IV Centenario de la canonización de San Vicente Ferrer, destacando las fuentes su carácter "activo e infatigable".

Su hijo Baltasar siguió los pasos del padre en la próspera empresa familiar. José María ayudó a su hermano durante un tiempo debido al gran volumen de negocio, si bien acabaría por seguir su  propio camino como fundador de la Bordadora valenciana en el camino de Burjassot, abogado y autor de varios escritos y de la guía del viajero en  Valencia de 1866.

Valencia en la guía de Settier de 1866

En 1899 la viuda de Baltasar Settier se hace cargo de la empresa y en las primeras décadas del siglo XX la empresa desaparece.


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 Autores:  Enrique Ibáñez y Gumer  Fernández

Otros comercios de interés:

Zapatería "Lo Inconcebible"

Fábrica de ornamentos Justo Burillo


martes, 28 de enero de 2014

Papelería e imprenta Torres, calle En Sanz número 6 bajo



Fachada del comercio.Autor: E. Ibáñez

Atraídos por la fotografía  antigua que luce en la entrada de su comercio, el pasado mes de diciembre  nos ponemos en contacto con José Manuel  Torres Candel propietario de "Papelería e imprenta Torres", en la calle En Sanz número 6 bajo. Accedió amablemente a contestar  a nuestras preguntas y además nos ha remitido la historia de su comercio contada por él mismo, que por su claridad y concisión reproducimos  a continuación:

En el año 1927 D. José Torres Belenguer, bisabuelo del actual propietario de Papelería Torres, inauguró una modesta papelería la cual estableció en la calle Garrigues, en pleno centro de Valencia. Posteriormente en 1931, el comercio se traslada al local de la calle de la Sangre número 9 con el mismo negocio de papelería y objetos de escritorio.

A su fallecimiento, le sucedió su hijo D. Alejandro Torres Daroca, quien amplió la actividad del negocio instalando un taller de imprenta en el mismo local, servicio que ha acompañado y caracterizado a Papelería Torres desde entonces hasta la actualidad.

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A raíz de de la riada acaecida en Valencia en octubre de 1957, se inundó todo el sótano del local afectando a gran parte de la maquinaria de la imprenta. Previniendo futuras inundaciones, el taller de imprenta se traslada a otra ubicación, quedando todo el local de la calle de la Sangre dedicado principalmente al comercio de papelería y ofreciendo desde el mismo, servicio de imprenta hasta entonces desempeñado en sus dependencias.

Imprenta inundada.Foto de la riada de 1957.

Posteriormente en el año 1975 se realizó una reforma integral por la que se adaptó el negocio a las nuevas necesidades del momento.

Al fallecimiento en 1988 de D. Alejandro Torres le sucede en el negocio su hijo José Manuel Torres Ortéz, que ha venido regentándolo junto a su hijo José Manuel Torres Candel hasta mediados del año 2013.

A partir de septiembre de 2013 y como consecuencia de la jubilación de D. José Torres Ortéz, el comercio se traslada a su nueva ubicación en la calle En Sanz número 6, siendo su actual titular José Manuel Torres Candel.

Papel secante marca Pelikan . Colección papelería Torres

Este negocio de más de 86 años que ha pasado por cuatro generaciones, ha aprovechado este cambio de local para ofrecer una papelería de estética moderna, pero con toques que evocan épocas pasadas a través de la decoración vintage que dan los objetos propiedad de la familia, y proporcionando además un concepto ampliamente renovado con el que atender las nuevas demandas de los clientes, pero siempre manteniendo su esencia, tradición y experiencia como valores añadidos.
Con la ilusión de seguir a su servicio por muchos años más…
                                                                                                                                                         Papelería Torres
                                                                                                                                                          Diciembre 2013


Además de lo escrito , José Manuel nos contó en la entrevista que la Guerra Civil fue un periodo difícil ya que el comercio fue incautado, como otros de la ciudad y continuó así hasta el final de la contienda. También nos contó que su abuelo imprimió para la editorial Carsoto el tebeo titulado Boro Kay cuyo autor era José Luís Macías Sampedro  en el año 1956. De este tebeo se hicieron tan solo 8 números que no se vendieron muy bien ya que aunque tenía más páginas que otros tebeos, era también bastante más caro pues costaba 1,80 pesetas frente a las 1,25 pesetas habituales.Por esta circunstancia este tebeo es objeto codiciado por ávidos coleccionistas.

Imagen antigua de la papelería en calle de la Sangre


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Nuestro agradecimiento al propietario, José Manuel Torres por la atención y facilidades prestadas para la elaboración del presente artículo, cuya autoría, en justicia, corresponde en gran medida a él mismo.


domingo, 26 de enero de 2014

Fábrica de aceites esenciales y esencias "El Turia". Calle Roteros número 14

Fábrica de aceites esenciales y esencias "El Turia". Calle Roteros número 14

En los años diez del siglo XX, se establece en la plaza de Calatrava con oficina en el  número 2 "El Turia" fábrica de esencias propiedad de Vicente Tejedo Doménech que tenía su factoría en el camino de Burjassot .

En 1916 la empresa de cosméticos de Leipzig Curt Georgi, abre sucursales en España , Italia y Grecia, eligiendo la fábrica de Tejedo como suministrador de esencias. Esta empresa alemana, que aún existe, fue fundada en 1875 por Curt Georgi, al que debe su nombre. Este industrial alemán estableció en persona contactos con productores de aceites esenciales de España. Italia y Escandinavia para que le proporcionase las esencias y las materias primas que permitiesen la expansión de su empresa, involucrada en abrir nuevos mercados como Hispanoamérica, Rusia y Oriente Medio.

Catálogo comercial año 1919

En 1919 las oficinas de "El Turia" se encuentran en el barrio de El Carmen, en  la Calle Roteros, 14 con número de teléfono 651 y dirección telegráfica Turia. Para esta empresa era de vital importancia contar con buenas comunicaciones que le permitiesen mantener contacto rápido y fluido con la empresa alemana a la que suministraba por lo que se dotó muy pronto de teléfono, en unos años en que la provincia de Valencia contaba con algo menos de 3300 abonados.

"El Turia" elaboraba esencias para perfumería y alimentación , así como colorantes para uso alimentario. Entre sus productos se encontraban las esencias de vainilla, café, fresa, malvavisco, piña, bergamota, menta, naranja y limón ; esencias para bebidas alcohólicas como "Nuez Kola", anises y ginebras de varios tipos, absentas orujos y una amplia variedad de bebidas.

Encabezado de factura comercial año 1929

Entre las técnicas empleadas por la empresa valenciana, se encontraba la destilación a vapor en alambiques industriales, procedimiento que consistía en vaporizar los compuestos esenciales volátiles calentando la caldera del alambique, previamente llena con las materias primas y agua. El vapor discurría por el alambique hacia un serpentín sumergido en agua fría donde se verificaba la licuefacción del vapor. Del proceso resultaban dos subproductos de diferente densidad: agua aromática (como pueda ser el agua de rosas), de mayor densidad y aceite esencial, de menor densidad. Ambos productos caían gota a gota desde el serpentín hasta un vaso de decantación donde se diferenciaban por flotación permitiendo su tratamiento por separado.

Los aceites esenciales procedentes de los cítricos podían obtenerse mediante otro procedimiento que consistía en prensar las cortezas para extraer los aceites que contienen. El Turia competía en el sector del la industria alimentaria con la fábrica del doctor Trigo, al que no pudo superar en originalidad.

Logotipo empresarial

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Vicente Tejedo sufre un duro revés pues la empresa matriz alemana debe reducir drásticamente su producción al ser movilizado su personal para combatir en el frente. Tras la guerra Curt Georgi resurge con dificultades restableciéndose sus relaciones con "El Turia", aunque la empresa valenciana no sobrevivió a las dificultades de la Europa de entreguerras, y a principios de los años treinta, la empresa desaparece.

 Autores: Gumer Fernández y Enrique Ibáñez.

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Perfumes Robillard

Perfumería selecta de Heliodoro Lillo

Laboratorio del doctor Trigo




miércoles, 22 de enero de 2014

Fábrica de pianos de Pedro Gómez. Plaza de San Esteban nº 4.


La primera referencia conocida al uso del piano en Valencia aparece en el Diario de Valencia de 1797, con motivo de un concierto de piano-forte en la  Casa de Comedias. Se trataba de un instrumento minoritario y de marcado carácter aristocrático, que había de importarse del extranjero .

El piano en prensa.
Fuente: Diario de Valencia, año 1800.

A partir de 1830 la aristocracia valenciana comienza a demandar cursos de piano a domicilio. Así este año en la ciudad ejercen 5 pianistas como profesores particulares, uno de los cuales Pascual Pérez era además organista de la Catedral, junto a Salvador Giner, Peregrin Vila, José Gubern y Juan Escuder.

El año 1830 marcó un punto de inflexión en Valencia respecto a la popularidad del piano que había llegado de forma tardía a la ciudad respecto a otras ciudades como Madrid donde ya ejercían 20 talleres. Es precisamente este año cuando Pedro Gómez abre la primera fábrica de pianos de la capital del Turia.

Pedro Gómez Peralta había nacido en Teruel  en 1812. Emigró  a Barcelona donde aprendió el oficio de luthier en el  prestigioso taller de órganos Font, como aprendiz. Ejerció posteriormente como empleado en la fábrica de los holandeses  Juan y Pedro Hazen Hosseschrueders en la ciudad de Madrid. En esta empresa aprendió la manufactura de pianos según la técnica inglesa en boga por aquel entonces.

Publicidad año 1892

Pedro ya estaba preparado para abrir su propio negocio, en una ciudad como Valencia en la que carecía de competencia. Así pues abrió su fábrica en este año de 1830 en la calle  de  San Bartolomé número 2, como "Fábrica de pianos chapas de caoba y azogar espejos", y se traslada a la plaza de San Esteban  número 4, cuya ubicación constatamos desde 1867.

Gómez empezó a producir pianos de sistema  inglés ya desfasados en otros lugares, fabricando pianos de cola ( los más caros y orientados a una clientela aristocrática  y a audiciones públicas) y los pianos  de mesa (más económicos cuyos principales compradores eran de la alta burguesía).

Gómez viaja a Francia en la década de 1840, y a su vuelta implanta en su fábrica el sistema de mecanismo de repetición patentado en Francia por  Sébastien Érard en 1821. También se trae de Francia el tercer tipo de piano que no fabricaba : el piano vertical , de mayor prestancia y calidad decorativa y que acabará imponiéndose al piano  de mesa.

Durante el último cuarto  del siglo XIX el sistema de marco de hierro alemán sustituyó al sistema francés , aprovechando  los nuevos métodos de producción en cadena aplicados a la fabricación de instrumentos, y a principios del siglo XX  la producción de pianos experimenta profundos cambios, se generaliza el montaje  por piezas que se compran a proveedores de distintos países y se acoplan al mueble que si  realiza el fabricante en su taller .Gómez implantó estas innovaciones en su taller y además nuevas técnicas de negocio como el alquiler de instrumentos o la compra a plazos.

Es precisamente en este período cuando la empresa, ahora llamada Gómez e hijo experimenta su apogeo:

- Es nombrada proveedora de la Real casa en 1908.
- Abre una nueva sede en la Calle del Almirante letras P y G, luego Almirante 1 (palacio de los Almirantes de Aragón).
- Exporta a islas y colonias, Norteamérica, África y Filipinas.
- Llega a tener una sala de audiciones propia que era algo habitual en este sector comercial.

Catálogo oficial de expositores. Exposición Regional Valenciana año 1909

Tras el fallecimiento de Pedro Gómez Peralta  en 1887, su hijo Pedro Gómez Torrent continúa este gran éxito expandiendo la empresa tal y como hemos visto, cambiando  la denominación a "Pedro Gómez e hijo" y a partir de 1909 a "Manufacturas de pianos Gómez". Aunque la denominación histórica de " Pedro Gómez" se mantuvo, en 1914 ya estaba la empresa en manos de Fernández y Reig que la publicitaba sin  reparos con ambas denominaciones ( Pedro Gómez y Fernández y  Reig). Pedro Gómez Torrent  falleció  en diciembre de 1921.


 Publicidad año 1914

El prestigio de la primera fábrica de pianos en Valencia cosechó múltiples reconocimientos en las numerosas exposiciones regionales e internacionales en las que compareció, destacando  la Exposición Internacional de París (1867, 1878, 1889 y 1900), y las de Valencia (1851,1909 y 1910), que mostraba con orgullo en la publicidad que reproducimos.

 Autores: Gumer Fernández y Enrique Ibáñez.

Bibliografía:

Alemany Ferrer, V.; "La construcción de pianos de Valencia hasta inicios del s XX." en, Anuario musical, n. 62, 2007. Recurso on line consultado el 22-1-14.

Novak M.; Makers of the Piano 1820-1860. Oxford University Press, Nueva York, 1999.

Siepmann, J.; Historia del piano. Ediciones Robinbook, Barcelona, 2003.


domingo, 19 de enero de 2014

Jabones Joaquín Viguer. Benimaclet y Valencia (Blanquerías y camino de Burjasot)



La elaboración de jabón constituía en época moderna un proceso artesanal. Valencia destacó por la concentración de jaboneros en zonas concretas que dieron lugar a las calles de la Jabonería y posteriormente a la de la Jabonería Nueva, demolida para la construcción de la avenida Barón de Cárcer.

Publicidad. Año 1905

Durante la segunda mitad del siglo XIX la introducción de avances técnicos dio pie a una mecanización de los talleres jaboneros, que a lo largo del periodo darán paso a una pujante industria especializada en el procesado de aceites vegetales  procedentes de las colonias. Se estableció de este modo un potente vínculo entre los territorios de ultramar y los principales productores peninsulares del que surgirán importantes cárteles industriales. El incremento demográfico, el abaratamiento de los costes de producción de jabón mediante la mecanización, el calado de las políticas higienistas y una mejor educación higiénico-sanitaria de la población sentaron las bases para que esta industria entrase en una dinámica de expansión.

En 1858 Joaquín Viguer Pérez fundó la  fábrica de jabones Viguer, empresa que llegó a contar con tres sedes:

- La fábrica propiamente dicha, con 1600 m2 edificados en la plaza de Cot (o de la Constitución) de Benimaclet, por entonces llamado Poblado de Benimaclet. En este barrio aún se conserva alguna memoria del trasiego de materias primas, fundamentalmente cocos, que desde el puerto se llevaban en carro hasta la fábrica.

Imagen de los moldes para jabón.

- Un despacho-taller para la elaboración de jabón a pequeña escala y la comercialización de la gama de productos Viguer en la ciudad de Valencia, en la calle de Blanquerías, 9.

- Un almacén del que a modo de centro logístico partía la distribución de remesas de jabón a clientes de fuera de la provincia de Valencia, que se emplazaba en el camino de Burjasot, letras J y V.

La empresa de Joaquín Viguer Pérez se benefició del contexto favorable para la expansión industrial de la jabonería que ya hemos comentado. Con el negocio en auge Joaquín pudo permitirse enviar a su hijo. Joaquín Viguer Blat, a Inglaterra para que conociese las últimas innovaciones técnicas y la forma de aplicarlas a la empresa familiar. Viguer Blat había dedicado toda su vida a la empresa paterna, en la que trabajaba desde niño y hasta su fallecimiento en 1915, tras el cual se constituyó la sociedad comanditaria “Hijos de Joaquín Viguer Blat” que dio continuidad al negocio.

Publicidad de jabón Las Torres

La industria jabonera “Joaquín Viguer” fue puntera en cuanto a tecnología se refiere. Contó con código de telégrafo asignado al almacén del camino de Burjasot y en una fecha tan temprana como 1903 disfrutaba de línea telefónica en el despacho de la calle Blanquerías, con número 247. En 1908 daba empleo a 28 operarios, que mediante el empleo de calderas de vapor alimentadas mediante bombas de último modelo y modernos sistemas para el tratamiento de la sosa cáustica, producían casi un millón y medio de kilogramos de jabón anuales con destino a Valencia, Aragón y Castilla principalmente. La empresa aprovechó las exposiciones regionales en boga para ganar prestigio y compareció a la Exposición Regional de 1881 y a la de 1909.

Envoltorio de una pastilla de jabón "El Pez". Año 1920.

Aunque producía jabón blando, sus principales productos fueron los jabones duros, que hoy conocemos como “de pastilla”. No se trataba por lo general de jabones finos de tocador, sino de jabones para uso doméstico y lavado de prendas de ropa. Su catálogo incluía una gran variedad de marcas: “El Cisne”, “Los Gallos”, “La Casa”, sin descuidar otras marcas orientadas a la exportación tales como “Castile Soap” o “Pure Olive Oil”, en estas últimas se advierte la mano de Viguer Blat y de su experiencia en Inglaterra; aunque tal vez las marcas más conocidas sean las tres más antiguas, creadas por el fundador: “El Pez”, “Las Torres”, un homenaje a las de Serranos y “La Paloma”, marca por la que Viguer sostuvo un contencioso contra la industria de perfumes sevillana “Hijos de Luca de Tena” a la que acusaba de plagiar la marca. La industria sevillana optó entonces por cambiar la suya por “la Gaviota” solución que no satisfizo a Viguer, que siguió pleiteando, si bien su insistencia no tuvo fruto al entender la administración que entre “La Paloma” y “La Gaviota” existía ya una diferencia evidente.






Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández

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Perfumería selecta de Heliodoro Lillo

Droguería Cordellats

De los textos:



jueves, 16 de enero de 2014

Destilería Marzal y sucesores. C/ San Vicente, 194


Salvador Marzal inició su trayectoria en el sector de la industria licorera de la mano de Ramón Benedito junto al que funda a finales del siglo XIX la “Sociedad Regular Colectiva Benedito y Marzal”. La destilería se encontraba en el Camino Real, entre Valencia y Benetússer y al igual que Benedito, dispuso de despacho de licores en la ciudad de Valencia, independiente del de su socio y situado en origen en la calle San Vicente, 194, si bien la numeración cambió con el tiempo.
Sello de vidrio a molde, distintivo que figura en el hombro 
de algunas botellas de Benedito y Marzal.

Juntos produjeron ron, bajo la denominación “La Cubana” y anís, bajo las marcas comerciales “Anís del Murciélago” y “Anis Franco Espagnol”

Tras el fallecimiento de Salvador en torno a 1895, la trayectoria de sus herederos se separa de la de Benedito para dar pie a la firma “Viuda e Hijo de Marzal”, que en 1896 funciona ya como una empresa con sus propias marcas: “La Industrial, “Anís Valencia”, “Licor Africano” y “Viuda e Hijo de Salvador Marzal”. Posteriormente adquirieron también la marca de ron “Jamaica” que había pertenecido a la Sociedad Regular Benedito y Marzal.

Modelo de etiqueta registrada para la marca  
"Anis Franco-Espagnol",
última registrada por la sociedad Benedito y Marzal.
Fuente: archivo de la OEPM.

Especializados en anisados, elaboraban además de anís convencional, anis escarchado y aceite esencial de anís; producían también coñac “Las Llaves”, ginebra “El Gato”, y otros licores. En el ámbito de las bebidas no alcohólicas elaboraban jarabes, de los que publicitaban hasta 16 especialidades diferentes. Presumían de obtener sus jarabes y licores de productos totalmente naturales, “flores, frutas y raices”

La empresa contó con teléfono desde una fecha tan temprana como 1903, con el número 546, convirtiéndose así los sucesores de Marzal en unos de los escasos privilegiados que en aquellas fechas contaban con teléfono particular, en un tiempo en el que la tasa de implantación de este aparato en España era inferior a 1 teléfono por cada 1000 habitantes. En esta línea pionera también patentaron una botella de anís, suponemos que con la voluntad de preservar algún diseño especialmente característico, pues era habitual que los productores de anís embotellasen algunas de sus marcas en envases singulares; sin embargo todo quedó en nada pues Marzal desistió de poner en marcha su propia patente.

Placa publicitaria de la firma Marzal en solitario.

Su trayectoria empresarial los llevó hasta la segunda mitad del siglo XX de la mano de diversos miembros de la familia Marzal. Tras experimentar los problemas y vicisitudes propios del difícil periodo de preguerra y Guerra Civil, la marca volvió a ser legalmente registrada a nombre de las hermanas Marzal Casañ a principios de los años 40, y fue en esos años cuando la destilería registró las últimas denominaciones comerciales de las que queda constancia.

Autores: Gumer Fernández Y Enrique Ibáñez

Puedes seguir la trayectoria de Ramón Benedito, socio de Marzal pinchando en:


O conocer la historia de uno de los primeros fabricantes de cerveza de la ciudad:



De los textos:

Licencia de Creative Commons



lunes, 13 de enero de 2014

Destilería Benedito, calle San Vicente, 141



En la década de 1880, Ramón Benedito abrió una destilería en el Camino Real de Madrid, en  el término municipal de Benetússer.

El Camino Real, que arrancaba como continuación de la calle de San Vicente, representó uno de los ejes de expansión de la industria periurbana de la ciudad de Valencia. Los caminos que se dirigían a la ciudad garantizaban buenas comunicaciones; inmediatez al núcleo úrbano, principal centro de distribución y consumo y suelo rural abundante, poco o nada urbanizado y por tanto más económico y menos constreñido por las necesidades derivadas del desarrollo urbano.

Etiqueta de anis Murciélago elaborado por la sociedad  
Benedito y Marzal
Fuente: OEPM

Benedito ha sido considerado uno de los promotores de la industrialización del municipio de Benetússer y de su entorno gracias a la apertura de su destilería y el prestigio que sus productos llegaron a alcanzar, que le hizo merecedor de la consideración como “proveedor de la Real Casa” que lucirá orgulloso en el etiquetado de sus botellas de licor.

En torno a 1897 Benedito se asocia a otro licorero, Marzal, en la gestión de la destilería. Al tiempo, Benedito abre una licorería desde la que despacha sus productos, en la calle San Vicente número 141. La sociedad con Marzal se disolvió pronto y tras el fallecimiento de este sus herederos siguen camino aparte. Tal vez por ello a partir de 1905 Benedito cambia varias veces de sede industrial: Alfafar, calle de Pi y Margall nº 31 (Valencia) o calle de Alfredo Calderón nº 3 (Valencia) esta ultima en torno a 1914; mantiene además el despacho en la calle de San Vicente.

Nuez de Kola de Destilería Benedito

El prestigio acumulado por sus licores lo llevó a figurar entre los expositores de la Exposición Regional Valenciana de 1909. Entre sus productos se contaban jarabes variados, anís, coñac, ron o licor de nuez de cola, que promocionaba como tónico digestivo apropiado para el tratamiento de problemas gástricos y del que llegó a patentar una fórmula exclusiva con la que trataba de diferenciar la suya de otras bebidas de cola. Entre sus marcas, se contaban “El Murciélago” (anis),  “Licor Higiénico Benedito”, “Nuez de Kola” (bebida de nuez de cola), “Benedito” (coñac), “Jamaica” o “La Española” (ron). Producto de la sociedad con Marzal en sus primeros años fueron otras como “Anís Franco-Espagnol”

Modelo registrado de etiqueta para la marca
"Licor Higiénico Benedito"
Fuente: Archivo de la OEPM

La competencia era dura. En torno a 1927 y solo en el entorno de Benetússer se contaban nueve destiladores, entre los que se encontraba la prestigiosa industria de “Anis el Lorito”, con sus características botellas con forma de la citada ave. El consumo de bebidas alcohólicas, ya de por sí culturalmente arraigado, era estimulado mediante la promoción de supuestas propiedades higiénicas y digestivas que en algún caso llegaba al extremo de pretender que ciertas bebidas anisadas poseían propiedades para la prevención y tratamiento del cólera. Al calor del crecimiento de la población de la ciudad de Valencia y de su entorno, estimulada por la progresiva industrialización, las destilerías encontraban terreno abonado para vender sus productos sin grandes restricciones.


Ramón Benedito falleció en 1930. Sus sucesores continuaron con la empresa tras su defunción pero esa… será otra historia.

Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández

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