sábado, 26 de abril de 2014

Bar Stop. Calle Santo Domingo Savio número 3

Bar Stop. Calle Santo Domingo Savio número 3
A la izquierda del bar Stop, el garaje de la Casa Feliu y enfrente la antigua estación de gasolina

Año 2014

El Bar Stop ubicado en la calle Santo Domingo Savio en el barrio de Torrefiel, abre sus puertas en el año 1959 bajo la titularidad de José Fabuel Rodrigo. El nombre del bar se debe a la existencia de un semáforo ubicado al principio de la calle que servía para regular el tráfico de los coches que intentaban  pasar a la Avenida de la Constitución, y que se tenían que cruzar con los camiones que trasitaban por la Avenida de Primado Reig y la actual Avenida Dr Peset Aleixandre, al no existir ronda de circunvalación  en la época estas dos arterias importantes de la ciudad, por lo que dicho tránsito de camiones era constante.

Dicho semáforo se inundaba  con las lluvias (debido a una acequia cercana) y dejaba de funcionar de cuando en cuando, por lo que no era extraño que también regulara el tráfico un policía de tráfico como se observa en la fotografía.
Semámoro y guarda urbano. En la esquina izq. la casa Feliu
El fundador del negocio, José Fabuel  deja el bar en 1966  y lo coge Ernesto Domínguez Pastor que lo regenta hasta el año 1969, año en el que Enrique Donato Orts se queda el negocio hasta el año 1975. Son dos propietarios que tienen el bar unos cuantos años y que cuando hacen el dinero suficiente lo ceden a otro propietario. El bar marcha bien porque está bien situado. Cuando se abre tienen como clientela a los campesinos que a las seis de la mañana van a trabajar a los campos que perduraron hasta los años 70. La existencia de la estación de gasolina de Santo Domingo Savio en el número 2  justo enfrente (propiedad de la familia Ripoll)  y estando al lado de la antigua carretera de Barcelona hace que el bar aún perdure en la actualidad. Vecinos del barrio cuentan como era el único bar de la barriada que disponía de televisor.

El actual propietario es desde 1975 José Gómez Garrido (a quien agradecemos la cesión de las fotografías de su propiedad que reproducimos en este artículo) y que entró como aprendiz en este bar a la edad de 15 años.

Como curiosidad aportamos una fotografía aérea del barrio de los años 30, donde podemos observar  en amarillo la manzana donde está el bar, para ver el arranque de la calle en dichos años, existiendo huerta donde hoy en día hay fincas de viviendas. En dicha manzana destacada se aprecia en la esquina la Casa de la familia Feliu (que en la actualidad regentan en la ciudad una floristería) que poseía la alquería y las tierras que ahora pertenecen a la manzana donde está el bar Stop  donde  también estaba el cine Torrefiel que recaía a la Avenida Dr Peset Aleixandre construído  en el año 1931 y que cerró sus puertas en el año 1972,  y que se aprecia en dicha fotografía.
Manzana de casas calle Santo Domingo Savio  con Av Peset Aleixandre .
Foto aérea años 30. Se observa la Casa Feliu y el cine Torrefiel
La calle Santo Domingo Savio recibe su nombre al santo adolescente, declarado santo (sin ser declarado mártir) por el Papa Pio XII  el 12 de julio de 1954. Santo Domingo Savio  murió  el 2 de abril de 1842 a la edad de catorce años y conoció  a Don Bosco que tanta relación tiene con el edificio de los Salesianos muy próximo a la calle.

Autores: Gumer Fernández Serrano y Enrique Ibáñez López.

Agradecimientos por los datos aportados por Andrés Giménez y Ángel Martínez  y en especial a José Gómez Garrido por sus fotografías.











martes, 22 de abril de 2014

Garaje Martí. Calle Taquígrafo Martí número 15.

Garaje Martí. Calle Taquígrafo Martí número 15.

Fotografía del Garaje Martí
El primer contacto que tiene la ciudad de Valencia con el mundo del automóvil se produce con motivo de la Exposición Regional Valenciana de 1909, en la que se celebró una competición de habilidad consistente en salvar al volante de un automóvil diversos obstáculos dispuestos en una pista para deleite del público y que fue conocida como Gimkana automovilista en la gran pista de la Exposición. Ese mismo año el Real Automóvil Club celebró una caravana automovilista entre las ciudades de Barcelona y Valencia. En 1910 se celebra la primera competición de velocidad en Valencia conocida como Fiesta del kilómetro Lancé, celebrada en el Paseo del Grao.



 Gimkama en el Exposición Regional de Valencia 1909


En 1914 la ciudad contaba con  unos 1000  automóviles y en 1925 el parque móvil constaba a de 3852 vehículos a motor. El espectacular auge del automóvil en Valencia, como consecuencia de la demanda de la pujante burguesía urbana hizo necesaria la construcción de todo un complejo de infraestructuras necesarias para dar servicio a estos vehículos (gasolineras, garajes, talleres de reparación y de neumáticos entre  otras).


La Avenida Reino de Valencia con un único automóvil.
Los primeros garajes de la ciudad se establecieron en el Ensanche Noble  aunque a partir de 1920 se van extendiendo a todas las zonas de expansión urbana. Estos primeros garajes aprovechaban los patios interiores  de las manzanas accediendo por una de las plantas bajas. Posteriormente también se establecieron en edificios independientes. El primer Garaje abierto fue el Garaje Victoria ubicado en la manzana de la Avenida Marqués del Turia, la calle Serrano Morales y la Plaza de América en 1914.




El garaje Martí fue proyectado y construido en 1920 por el arquitecto Eugenio López Aracil, autor entre otros proyectos del Grupo escolar Cervantes edificado en 1907 en la calle Guillem de Castro 51 y 53. Constaba  de una superficie de 2750 metros cuadrados con 38 plazas individuales, lavadero y foso de reparaciones. En 1921 el maestro de obras (actual figura del aparejador) José Pérez Martínez modificó el proyecto original y en el chaflán de las calles Taquígrafo Martí y Reino de Valencia construyó un edificio de cinco alturas, dándole al garaje casi 900 metros cuadrados más y proporcionando al garaje nueva salida por la calle Conde de Altea. El propietario y promotor del garaje fue Juan Bautista Martí.
Plano Garaje Martí. AHMV Ensanche año 1920, caja 4, Expediente 173.
Fuente: Fuentes Bargues J.L. La arquitectura de los primeros garajes de Valencia
A pesar de que la primera legislación municipal sobre estas instalaciones databa de 1912 y exigía coherencia ornamental con el entorno, la fachada del garaje Martí excesivamente sencilla y de poco ornato. La legislación municipal ordenaba también las dimensiones de interiores, las condiciones de iluminación natural y ventilación, y el saneamiento de aguas negras y de lluvia. En 1925 se obligó además de contar con un informe favorable del inspector sanitario de zona y en 1927 se aprobó el Reglamento Municipal de Garajes.


En los años cuarenta se constituyó la empresa Industrias Martí S.L. con sede en la Avenida José Antonio número 27 (actual Reino de Valencia) y cuyos negocios abarcaba el garaje, un taller de automóvil, una fábrica de alcohol y de conservas vegetales. Esta actividad se mantuvo hasta poco antes de la reconversión y remodelación  del garaje para instalar allí el cine Martí que se abrió en 1964 , año en el que abrieron sus puertas el cine Serrano y el Artis.

Fotografía de los cines Martí
http://huerfanos-de-cine.blogspot.com.es/
Las grandes dimensiones del garaje permitieron que el cine Martí fuese el más grande de la ciudad, y uno de los mayores de España. En él se podían proyectar todo tipo de tamaños de film en una pantalla semicircular de 23 metros, causando sensación en su tiempo.

Autores: Enrique Ibáñez López y Gumer Fernández Serrano.

Bibliografía:

Fuentes Bargues J.L., La arquitectura de los primeros garajes en Valencia en Scripta Nova nº 466. Universidad de Barcelona. Barcelona  2014. En línea.


BIBLIOTECA COMERCIOS HISTÓRICOS


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martes, 15 de abril de 2014

Fotógrafo Domingo Farvaró Soriano (Oraw Raff). Calle Colón 28

Fotógrafo Domingo Farvaró Soriano (Oraw Raff). Calle Colón 28.




En la década de los años sesenta y setenta del siglo XIX ,  se produce el auge del retrato fotográfico en Valencia con los más afamados fotógrafos de estudio, que en muchos de los casos proceden del mundo de las Bellas Artes, la escenografía, y la pintura. Son fotógrafos que se esmeran en realizar fotografías muy cuidadas prestando gran atención a la luz, al encuadre y a captar la sociología del personaje retratado.

A partir de la década de 1880 el avance tecnológico con la aparición de técnicas como el gelatino-bromuro que simplifica el proceso de revelado mediante la adquisición de placas ya preparadas que permitían que  el revelado no hubiera de hacerse de forma inmediata a la toma de la fotografía.

Esta nueva técnica fotográfica supuso la popularización de la fotografía en la sociedad valenciana apareciendo numerosos aficionados que con con su cámara en mano y unos conocimientos básicos de revelado podían prescindir de  los servicios de los fotógrafos profesionales. Muchos de estos fotógrafos aficionados movidos por un afán de lucro abrieron sus propios estudios para obtener dinero fácil lo que supuso una vulgarización de la fotografía al no tener la preparación artística que habían caracterizado al los retratistas precedentes.

Publicidad en reverso de fotografía. Fuente: Todocolección.

En esta época difícil y con abundante competencia, abre su estudio Domingo Farvaró Soriano en la calle Colón 28 ( posteriormente número 26). La familia Farvaro era originaria de Palermo  y Domingo, con fines comerciales, invirtió dicho apellido con alguna ligera modificación: de Oravraf pasó de forma definitiva a adoptar el pseudónimo de Oraw Raff. Era hijo del célebre barítono Pedro Farvaro  que había trabajado en los principales teatros del país compartiendo escenario con las mejores voces de su tiempo y que en esta época, ya retirado, ejercía como Catedrático del Conservatorio de música de Valencia,  y era además propietario de una academia de canto, formando a artistas como María Vendrell o Ana Muñoz.

Revista La España Musical. Año 1867

En 1898 realiza sus primeros trabajos como reportero gráfico para la revista taurina Sol y sombra, lo que compagina con su actividad principal como fotógrafo de estudio en la calle Colón. En el reverso de sus fotografías se anuncia (aunque no sea el único en hacerlo) como fotógrafo del Ayuntamiento de Valencia y de la Diputación Provincial. Aprovechando su excelente ubicación contó con una clientela de alto poder adquisitivo y se publicitaba ofreciendo "Retratos de Arte a precios especiales para artistas" siendo estos clientes habituales durante su trayectoria profesional.

Retratos de Oraw Raff

A partir de 1900 fue corresponsal y representante en Valencia de la revista fotográfica Instantáneas. En 1903 realizó una serie de postales de los carteles de La Feria de Julio de Valencia desde 1871 a 1903 que fotografió el propio Domingo.

En 1905 se instala en la calle Barcas 17, estudio que había pertenecido a otro fotógrafo valenciano de renombre: Ángel García Cardona y que convirtió en sucursal. En 1908 participó en la Asamblea de fotógrafos profesionales de Valencia y un año después con motivo de la Exposición regional valenciana realizó usa serie de 18 postales sobres carrozas participantes en la batalla de las flores de la Feria de julio. En 1910 fue galardonado con medalla de oro de la Exposición Nacional de Valencia en la modalidad de Artes Gráficas.

Tarjetas postales de la feria de julio

En 1911 realizó una célebre portada de la revista Letras y figuras que consistía  en una fotografía del famoso torero El Gallo. No se limitó solo a reportajes de personajes célebre sino que también realizó reportajes de actualidad entre los que destacó la inauguración de la línea de ferrocarril Valencia-Teruel en 1900. En la década de 1920 cesó su actividad.

Inauguración de la línea de ferrocarril Valencia-Teruel.Colección J. Huguet

En su gran taller fotográfico que reproducimos, se operaba mediante división de trabajo, mientras que el fotógrafo se dedicaba a realizar la fotografía en el estudio, un grupo de operarios especializados trabajaban en el revelado fotográfico mientras que otros se encargaban de realizar zincografías (impresión de imágenes mediante placas de zinc), autotipias (basado en el heliograbado para la reproducción de imágenes) o en la elaboración de fotograbados (obtención de placas de impresión mediante técnicas fotográficas). Los operarios de bastantes estudios de fotógrafos, muchos de los cuales trabajaban desde niños, debido a esta especialización del trabajo llegarían a ser fotógrafos reconocidos, fenómeno que se dio en todos los estudios fotográficos.

Portada de revista Sol y sombra

BIBLIOGRAFÍA:

Huguet Chanzá, J. (1990); Historia de la fotografía valenciana, LMV, Valencia.
López Mondéjar, P. (1984); Historia de la fotografía en Espana,Lunwerg editores, Barcelona.

Autores:  Enrique Ibáñez López y Gumer Fernández Serrano.


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miércoles, 9 de abril de 2014

Casa Viguer.Tienda de pintura y dibujo Calle Correjería 22.

Casa Viguer.Tienda de pintura y dibujo Calle Correjería 22.
Casa Viguer años veinte, a la derecha Andrés Viguer.
Colección E. Ibáñez.

Luis Viguer inició su andadura  profesional  en 1886, trabajando como dependiente de la tienda de artículos de Bellas Artes Casa Nicolás en la desaparecida calle Zaragoza. Esta calle era muy comercial y transitada y destacaba por sus comercios de ámbito cultural: La papelería Matías Real, la Librería Chiriella, o el Gran bazar valenciano de los Janini que acostumbraban a exponer esculturas artísticas en su escaparate.

Luis se independiza abriendo su propio negocio que a partir de 1903 ya vemos anunciado en guías comerciales en la calle Correjería 24, lugar que había ocupado el disecador José María Benedicto. La tienda era frecuentada por pintores tan relevantes como José Pinazo. Benedito o Joaquín Sorolla. De éste último queda recuerdo de que su tacañería estaba a la altura de su genialidad, ya que siempre elegía los productos más económicos y de oferta que el propio Luis Viguer  había de llevarle a la playa. Prueba de la activa relación de Sorolla con Viguer, es que en el bastidor del cuadro Toros a enganchar la barca de 1910 se lee el membrete comercial de Casa Viguer o que entre la correspondencia personal del pintor en la Biblioteca Nacional se encuentren cartas dirigidas a Luis Viguer.
Catálogo comercial

Como el negocio era pujante en 1922 Luis encarga al arquitecto Gómez Davo la construcción de un edificio en el número contiguo de la calle Correjería. Los pisos se destinaron a vivienda familiar, y el bajo a tienda. La reforma involucró al edificio vecino de la calle Juristas, por lo que el arquitecto Davo solicitó licencia para modificar la medianera y para colocar los escaparates y la portada que se aprecia en la actualidad. De este modo se pudo abrir la trastienda que después será célebre por las tertulias de pintores que luego se celebraron allí.

Junto Luis Viguer trabajó su hijo Andrés Viguer que durante la postguerra pasó a regentar el negocio. Fueron tiempos difíciles pues la demanda cayó en picado debido a la penuria económica que era frecuente la venta a fiado a los pintores que atravesaban serias dificultades económicas y cobrar estas deudas les resultaba también complicado.
Histórica Casa Viguer . Calle Correjería 22

Andrés no tuvo descendencia y cedió a su sobrino Pedro Viguer, que había estudiado Bellas Artes en la Real Academia de San Carlos. Pedro organizó tertulias en la trastienda que convocaron a artistas de la talla de Genaro Lahuerta, Lozano o Porcar, a los que luego sucedió una segunda hornada de artistas como Michavila, Iturralde o Miquel Navarro. Pedro amplió el negocio transportando obras de artes y dedicándose también al montaje de exposiciones trabajando para museos como el Museo Nacional de la Cerámica González Martí.
Estampa obsequio Casa Viguer años 60

El prestigio que adquiere Pedro en el mundo de las Bellas Artes valencianas quedó reconocido tras su fallecimiento en el año 2009, en una exposición artística organizada un año después por el Ayuntamiento de Valencia como homenaje a su trayectoria.


En la actualidad  su hijo José Viguer, cuarta generación de la saga familiar continúa la tradición en la calle Juristas número 3, bajo la denominación Tienda de Bellas Artes. es que vende sus productos  también a través de internet.
La Tienda de Bellas Artes en Juristas nº 3


Autores: Gumer Fernández y Enrique Ibáñez




lunes, 7 de abril de 2014

Fábrica de harina de Federico Estela. Calle Marchalenes, 43. Tercera parte.

De la Viuda de Federico Estela a la Unión Conservera y Arrocera S.A.

Salvador Estela falleció en 1904 dejando a Concepción en solitario. En esta época el molino de Bas debía encontrarse ya completamente mecanizado y posiblemente dotado de la característica chimenea propia de otros molinos mecanizados de la época y que sabemos poseían algunos de sus vecinos, como el molino de la Esperanza. La chimenea era necesaria para canalizar el humo negro resultado de la combustión de madera y carbón requerida para accionar las máquinas de vapor que proporcionaban energía a cribas y pulidoras en tanto el agua de la acequia no solo proporcionaba el empuje necesario para mantener activas las muelas hidráulicas sino que permitía abastecer las calderas.

A finales de la década de los años diez del siglo XX la antigua calle de Marchalenes recibió la denominación de Doctor Olóriz, que, completamente urbanizada y realineada conserva en la actualidad. El molino de Bas junto a un despacho de harina y arroz anexo cambió varias veces de número como consecuencia del proceso de urbanización y renumeración de parcelas de la zona, pasando del 37 al 29.
Ubicación del molino de San Isidro en Ruzafa.

Por su parte el molino de San Isidro de Ruzafa, junto al convento de los Ángeles, en la calle General Prim número 23 (luego 21 y 17) siguió una trayectoria similar. Tras el fallecimiento de Federico quedó directamente a cargo de su hermano Salvador, dentro de la empresa Viuda de Federico Estela, hasta su demolición en la década de los años veinte del pasado siglo como consecuencia de las transformaciones urbanísticas en Ruzafa. Este molino, que tal vez nunca llegase al grado de complejidad mecánica que alcanzó el molino de Bas, era tal y como vimos, accionado por las aguas de la acequia de Rovella cuyas funciones iban más allá de la mera irrigación; la acequia se iniciaba en el azud de Rovella, cuyos restos aún se aprecian en el antiguo cauce del Turia, junto a la “Casa del Agua” e integrados en el conjunto ajardinado; cruzaba el portal de Corona y de ahí se dirigía hacia la actual calle Guillem de Castro siguiendo la ronda interior hasta la calle Hernán Cortés para entrar en Ruzafa desde Maestro Gozalbo. 

En su recorrido se convertía en albañal al hacer funciones de colector de aguas residuales procedentes de la ciudad, que posteriormente habrían de servir para fertilizar los campos de Ruzafa y de En Corts, ello al tiempo que proporcionaba fuerza motriz a los molinos arroceros de la zona. Afortunadamente y aún cuando tales usos no fuesen un prodigio de higiene pública, el tamaño reducido de la población urbana por comparación con la actualidad permitían que tal circunstancia no resultase excesivamente nociva. Consignar también a modo de curiosidad que en este molino de San Isidro nació el 3 de febrero de 1890 la beata católica, Francisca Cuallado Baixauli, militante de la sociedad de apostolado laico, Acción Católica, asesinada en Benifaió en 1936.

Acción de la unión conservera y arrocera.

En torno a 1930 la empresa Viuda de Federico Estela, fue adquirida por la Unión Conservera y Arrocera, industria de procesado de alimentos de Alfara del Patriarca que estableció su delegación en Valencia en las oficinas de Estela de la plaza Cisneros, 4 y las trasladó posteriormente a la calle Avellanas, 7 y finalmente en los años cuarenta, al complejo harinero del antiguo molino de Bas, en doctor Oloriz, 29. Con esta compra la antigua empresa harinera de Estela quedó integrada en la Unión Conservera y Arrocera S.A. acabando de esta forma su andadura como empresa independiente.

Saco de arroz perla  de Estela bajo la dirección de la Unión conservera y arrocera. 

BIBLIOGRAFÍA

Glick, T.F., Guinot, E., Martínez, L.P. (2000): Els molins hidràulics valencians: tecnologia y context social. Institució Alfons el Magnànim, Valencia.

Mangue Alférez, I. (1999); Marxalenes: de alquería islámica a barrio de la ciudad de Valencia. Ayuntamiento de Valencia, Valencia.

Martínez Gallego, F.A. (1995); Desarrollo y crecimiento: la industrialización valenciana (1834-1914). Generalitat Valenciana, Valencia.





jueves, 3 de abril de 2014

Fábrica de harina de Federico Estela. Calle Marchalenes, 43. Segunda parte.

La siguiente serie de artículos consta de tres partes:

1- Los orígenes de la industria harinera: contexto histórico.
2- La mecanización del molino de Bas y el nacimiento de la Fábrica de harina de Federico Estela
3- De la Viuda de Federico Estela a la Unión Conservera y Arrocera S.A.
Tapa de caja del comercio

A finales de 1859 Luis Orellana registra un privilegio de invención sobre una "maquina para blanquear y pulimentar el arroz" con el que intentaba ofrecer una respuesta tecnológica a los problemas de productividad del método agrícola tradicional. Por esas fechas el molino de Bas se encontraba en manos de José Furió, propietario que acometería el primer proceso de transformación industrial del molino medieval aplicando a este las innovaciones registradas por Luis Orellana. Furió llegó a hacerse un nombre entre los empresarios molineros del entorno de Marchalenes pues tenía además la propiedad de otro molino situado en la carretera de Barcelona.

Idealización del molino en caja del comercio

Mientras estas transformaciones se producían en el ámbito de la molinería, zonas hasta entonces rurales como el Llano de la Zaidía, el camino de Burjassot y la carretera de Barcelona se configuraban lentamente como ejes naturales para la incipiente expansión de la industria valenciana. Precisamente en el Llano de Zaidía se va a establecer Domingo Gómez, un inmigrante de Sueca, localidad dentro del hinterland arrocero de Valencia y que traerá desde esa población un amplio bagaje personal en el procesado de arroz del que se beneficiará la incipiente molinería industrial valenciana. Domingo Gómez se inició con un aserradero mecánico en llano de Zaidía números 4, 6 y 8 y que irá transformando progresivamente en taller de molinería mecánica.
Anuncio de Domingo Gómez.

A mediados de la década de los setenta del siglo XIX Furió cedió la propiedad del molino de Bas a Federico Estela, vecino de Campanar de 46 años de edad, que se instaló en él junto a su esposa Concepción Montesinos Caballer, sus hijos Federico, Concepción y Matilde; su hermana Vicenta y tres criados, de los que presumimos, formasen parte del personal encargado de operar el molino. Federico se erigió en fundador de la Fábrica de harina de Arroz Federico Estela, empresa que contaba con dos molinos en 1879, el de Bas, en Marchalenes, movido por las aguas del ramal de Algirós, acequia de Mestalla y el de San Isidro, anexo al convento de Nuestra Señora de los Ángeles, en Ruzafa , movido por las aguas de la acequia de Na Rovella.



Saco para arroz selecto superior. Viuda de F. Estela

Cuanto menos el primero de ellos se encontraba en parte mecanizado con la máquina de descascarillado y pulido inventada por Luis Orellana, que probablemente no fuese sino un antecedente de las aventadoras mecánicas y separadoras de tamiz, dotada acaso de rodillos para el pulimento, sin que nos sea dado hasta la fecha el poder precisar si el proceso de molienda se hallaba también mecanizado o si tras el pulido y criba el arroz pasaba convenientemente calibrado en grosores, por un proceso de molienda hidráulica convencional.

Estela falleció en fechas cercanas a 1886 y la empresa pasó a denominarse Viuda de Federico Estela, quedando su viuda Concepción al frente junto a su cuñado Salvador Estela. La empresa instaló sus oficinas en la céntrica calle Ercilla, 5 de Valencia aunque pronto se trasladó a otras en la Plaza Cisneros, 4 donde ya se encontraba en 1914.

Anuncio en caja metálica del comercio

Durante el periodo de gerencia de Concepción y Salvador la empresa experimenta su segundo gran impulso tecnológico. El 10 de agosto de 1895, Domingo Gómez, al que poco antes veíamos instalado en un taller de serrería y molinería mecánica en el Llano de Zaidía, registra la patente sobre el "Sistema Gómez", que consistía en una pasta abrasiva compuesta por una mezcla de esmeril y oxicloruro de magnesio, con la que se revestían los rodillos de descascarillado para optimizar su rendimiento. Dos años después, el 17 de julio de 1897 el molino de Bas serviría para poner a prueba el invento por vez primera, en presencia del ingeniero Quintín Fernández Morales, presente a la sazón para constatar la viabilidad de esta innovación. Así ya en 1917 el viejo molino arrocero se convierte en  un complejo molino industrial  con diversas dependencias  como almacenes, sala de turbinas, depósito de cenizas, cuadra ... como se aprecia  en el plano que reproducimos.


Extraído de  Mangue Alférez, Marchalenes ...
AHMV, Foment, Eixample, caixa 3, exp. 62-63
Fachada del molino a principios de siglo
Extraído de  Mangue Alférez, Marchalenes...
 AHMV, Foment, Eixample, caixa 3, exp. 62-63,1915

BIBLIOGRAFÍA

Glick, T.F., Guinot, E., Martínez, L.P. (2000): Els molins hidràulics valencians: tecnologia y context social. Institució Alfons el Magnànim, Valencia.

Mangue Alférez, I. (1999); Marxalenes: de alquería islámica a barrio de la ciudad de Valencia. Ayuntamiento de Valencia, Valencia.

Martínez Gallego, F.A. (1995); Desarrollo y crecimiento: la industrialización valenciana (1834-1914). Generalitat Valenciana, Valencia.

Autores: Enrique Ibáñez  y Gumer Fernández.

martes, 1 de abril de 2014

Fábrica de harina de Federico Estela. Calle Marchalenes, 43

Fábrica de harina de Federico Estela. Calle Marchalenes, 43. Primera parte.

La siguiente serie de artículos consta de tres partes:

1- Los orígenes de la industria harinera: contexto histórico.
2- La mecanización del molino de Bas y el nacimiento de la Fábrica de harina de Federico Estela
3- De la Viuda de Federico Estela a la Unión Conservera y Arrocera S.A.

La presencia de la acequia de Mestalla facilitó que Marchalenes se convirtiese en una zona molinera. En el siglo XIX existían dos molinos muy próximos entre sí: el molino de la Esperanza y el Molino de Bas, dedicados  a la obtención de harina de arroz. A mediados del siglo XIX Marchalenes era además una zona de expansión industrial y urbana por lo que en las décadas siguientes convivirían en la zona, cultivos de huerta, molinos tradicionales, fábricas de harina y nuevos talleres e industrias.

Fotografía del Molino de la Esperanza en el barrio de Marchalenes.

La zona había contado con presencia de molinos desde tiempos de la conquista de Jaime I y es probable que el molino de Bas deba su origen al antiguo batán medieval de En Ferrada, aunque bien es cierto que los batanes usan la fuerza hidráulica para accionar mediante juegos de engranajes un sistema de mazos destinados a ablandar y curtir lanas y pieles en tanto que los molinos harineros la emplean para traccionar los rodillos o piedras de molienda. Sin embargo y pese a la naturaleza diferente de ambos ingenios hidráulicos no es inviable que un batán fuese transformado en molino en función de las necesidades del propietario, siempre y cuando este pudiese acometer las transformaciones necesarias.

Ubicación del molino de Bas. 
AHMV, Foment, Eixample, caixa 3, exp 62-63.
Extraído de  Mangue Alférez. Marchalenes...

El molino arrocero de Bas perteneció a la familia Sa Noguera desde el siglo XVI y hasta el siglo XVIII, a partir de principios de esa centuria pasó a la familia Castellví que lo explotaba arrendándolo a  maestros molineros. En torno a 1830 este molino constaba de cuatro muelas movidas por el agua del ramal de Algirós de la acequia de Mestalla, no poseía derramador y aprovechaba el discurrir de la acequia por el declive de la calle Marchalenes (hoy Doctor Olóriz) para obtener la energía hidráulica necesaria para mover sus cuatro muelas. Se trataba por tanto de un molino hidráulico tradicional de corriente continua capaz de molturar a tiempo completo sin recurrir al sistema de balsadas.

Elementos de un molino arrocero. Extraído de la web:
 http://mayores.uji.es/blogs/antropmorve/

Durante la segunda mitad del siglo XIX los productores locales de arroz comienzan a acusar problemas a causa de la competencia de arroz procedente de las colonias de extremo oriente a las que se sumó una creciente regulación sobre su cultivo por razones sanitarias, al constituir los arrozales puntos aptos para la proliferación del cólera y el paludismo. La necesidad de controlar y regular la extensión de los arrozales no era nueva y se remontaba a los tiempos de Jaime I, reapareciendo periódicamente con nuevas disposiciones que sospechamos, tuvieron poco éxito ante el déficit periódico de cereal que aquejaba a la ciudad y que la forzaba a depender de las importaciones de trigo castellano y de las plazas y territorios de la Corona de Aragón en el sur de Italia.

 El delicado equilibrio entre las necesidades de abastecimiento de la ciudad y los inconvenientes higiénicos del arrozal convirtió la regulación del cultivo en un debate recurrente que aparece incluso en la obra de Cavanilles, cuando éste recomienda que solo los terrenos de naturaleza pantanosa en su estado natural sean reconvertidos en arrozal, que se mantenga siempre corriente de agua, evitando su completo estancamiento y que ningún arrozal se estableciese a menos de media legua de un núcleo de población. En 1860 los legisladores debían tener bien presentes los anteriores fundamentos cuando establecen por Real Orden que solo los terrenos de naturaleza pantanosa sean considerados aptos para arrozal.

A partir de la década de los sesenta del siglo XIX se inicia el proceso de reconversión de los antiguos molinos arroceros de la huerta en fábricas harineras, mediante la introducción de innovaciones técnicas que optimizaban el proceso de descascarillado y pulido del arroz para consumo humano. Hasta entonces se realizaba un primer descascarillado manual mediante la técnica del aventado: un grupo de operarios aprovechaba un día ventoso para lanzar contra el viento montones de arroz sirviéndose de baleos, palas, cedazos, capazos o cualquier  otro recipiente que permitiese practicar lanzamientos de manera regular y constante, de forma tal que la mayor ligereza de la cascarilla permitía su arrastre por el aire en tanto el grano caía por su propio peso. Tras el aventado el grano pasaba al molino donde recibía unas primeras pasadas destinadas a eliminar los restos y pulir el grano.

Aventando el arroz

La técnica poseía notables inconvenientes: era laboriosa, el rendimiento dependía del número de operarios y la operación de pulido propiciaba la rotura de buen número de granos, de tal forma que se precisaba un cribado manual para separar los granos sanos, que podían derivarse al comercio de arroz para consumo, mientras que los granos quebrados o de menor calibre eran destinados a la producción de harina. Todo ello se traducía en rendimientos bajos que lastraban a los productores locales en un momento en el que, tal y como hemos visto, el mercado peninsular comenzaba a acusar la competencia de los arroces procedentes de las colonias de ultramar.

Continuará en la próxima entrada.

BIBLIOGRAFÍA

Glick, T.F., Guinot, E., Martínez, L.P. (2000): Els molins hidràulics valencians: tecnologia y context social. Institució Alfons el Magnànim, Valencia.

Mangue Alférez, I. (1999); Marxalenes: de alquería islámica a barrio de la ciudad de Valencia. Ayuntamiento de Valencia, Valencia.

Martínez Gallego, F.A. (1995); Desarrollo y crecimiento: la industrialización valenciana (1834-1914). Generalitat Valenciana, Valencia.