viernes, 26 de septiembre de 2014

Cordelería de Antonio Mañes. Calle San Vicente Mártir número 87.

Cordelería de Antonio Mañes. Calle San Vicente Mártir, 87.


Paseando por la calle San Vicente entre la plaza de San Agustín y la Plaza de España, destaca un comercio donde parece que se ha parado el tiempo, rodeado de franquicias y casas de cómida rápida, una de las zonas más caras de la ciudad. Es una tienda sin cartel alguno, con una persiana metálica de las de antes y que accede a la única cordelería de Valencia abierta en la actualidad. Se trata de la cordelería de Antonio Mañes.

Antonio Mañes Orduña  era originario de la localidad de El Toro en el alto Palancia (provincia de Castellón), una zona que a lo largo del siglo XX se produjo un proceso de despoblación  y la gente más joven tiene que emigrar a la capital  para buscarse la vida. Es el caso de Antonio Mañes Orduña que se viene a Valencia cuando es joven y empieza a trabajar en una tienda de ultramarinos del centro de la ciudad. Allí trabaja durante algunos años vendiendo todo tipo de productos, entre los que se encontraban cordeles y cuerdas.


Antonio Mañes deja de trabajar en la tienda de ultramarinos y decide establecer su cordelería propia en un edificio de reciente construcción situado en la calle San Vicente Mártir en el año 1942, frente  a un apeadero para los viajeros de tranvías. Vende cuerdas y cordeles de cáñamo, de pita y de abacá (planta herbácea procedente de Filipinas) o vender el típico "fi de palomar" un producto empleado para múltiples utilidades como el hilo que sirve para el tradicional cachirulo, el hilo que sirve para atar los embutidos o para cerrar los tarros de conservas. También  vendía hilo de cáñamo y esparto que se trabajaba en los pueblos de la Serranía (trabajo artesanal casi desaparecido y que dejó de suministrar a las cordelerías como se había hecho tradicionalmente).

La clientela de la cordelería era variada. Nutrir de cuerdas y cordeles para la náutica (con el desarrollo de la vela latina en la albufera), aplicaciones en la agricultura (cordeles para delimitar las propiedades), para usos industriales o recientemente para manualidades ( ganchillo, bisutería, decoración...). El último producto comercializado en esta cordelería fue el nailon que se introdujo en los años sesenta y setenta.


La cordelería  vendía su producto por peso. Aún conserva el comercio dos pesas (una de ellas para medir hasta 250 kilos), una máquina de escribir, y un  triciclo  con matrícula nº 2088 que servía para repartir el género a las fábricas que compraban el producto y en desuso desde hace veinte años, cuando las fábricas que compraban los cordeles se empezaron a trasladar  del centro de Valencia a los distintos polígonos industriales. No existe ordenador alguno ni aparato electrónico en una tienda que no ha cambiado casi en nada en los últimos 60 años; desde el suelo original de la tienda, las estanterías de madera o los anuncios de los ordinarios pegados en una panel de madera que hacía el transporte a los diferentes pueblos de la provincia, ya que mucha clientela de los pueblos compraba cordeles en esta tienda de la calle de San Vicente.


Esta cordelería es la última superviviente  en Valencia comparable  a otras cordelerías  en España como la Mimbería Vidal (Palma de Mallorca), la cordelería Hernanz en la calle Toledo de Madrid , o la cordelería Mulhacen de Granada.

Antonio Mañes dirigía la cordelería y tuvo como ayudante a José Parras Espinosa que empezó a trabajar con 18 años de edad y que estuvo a la atención del público hasta el año 2011. Era quien conducía el triciclo y repartía también el producto.

Al fallecimiento de Antonio Mañes Orduña  en el año 1990, siguió su hijo Antonio Mañes Orduña (que comparte el mismo nombre y apellidos), ayudando a su padre en la tienda desde que acabó sus estudios. Es el propietario actual y aún sigue en el negocio a sus 72 años de edad, a pesar de haber recibido múltiples ofertas de compra seguirá con la cordelería,  aunque no habrá  una tercera generación que continúe la tradición familiar.

Autores: Gumer Fernández y Enrique Ibáñez.

Fotografías: Isabel Polo Escribano.















lunes, 22 de septiembre de 2014

Carnicería de Mariano Alapont. Calle Bolsería número 46.

Carnicería de Mariano Alapont. Calle Bolsería número 46.
La canicería en Bolsería. Fuente: blog Valencia en Blanco y Negro
Los pequeños comercios orientados a la venta de carne no proliferaban en la ciudad de Valencia, ya que este tipo de comercio representaba un tercio de las tiendas al por menor con respecto a las tiendas de dispensación de licores, vinos y aguardientes. Este fenómeno se dará en el siglo XIX hasta bien entrados en siglo XX.

La ingesta de carne, como alimentación diaria no era nada común en la dieta de las clases trabajadoras ni para una inmensa mayoría de la clase media, debido a su precio prohibitivo. Sin embargo las bebidas alcohólicas si se consumían para "engañar el hambre" de esta falta de ingesta cárnica. Ya hemos visto en este blog que únicamente en los colmados y tiendas de ultramarinos más prestigiosos y ubicados en las zonas más noble de valencia como posteriormente se dará en los ensanches, tenían una sección de carnicería y charcutería (ver la entrada en este blog de la tienda de ultramarinos de Pedro Nadal en la calle Pascual y Genís nº 8).

De todas las carnicerías en Valencia destacaba la de Mariano Alapont situada en la céntrica calle de Bolsería en el número 47  (posteriormente nº 46), que se publicitaba en prensa (fotografía de anuncio que reproducimos) y porque era una de las pocas carnicerías que tenía una cámara frigorífica (cita de Antonio Furió).

La carne que se vendía al público solía estar expuesta en unos ganchos y argollas durante veinticuatro horas con el objetivo de orear la carne de los animales. En ese plazo de tiempo la carne se tenía que meter en un cuarto oscuro con hielo protegido por una puerta que sellara la estancia o en el caso de Mariano Alapont en cámara frigorífica.
Interior de una carnicería
La actividad comercial de Mariano comenzó como puesto de ventas en el Mercado Nuevo situado en la plaza del Mercado de Valencia . Abrió puesto en el ultimo tercio del siglo XIX en el número 8 del pórtico derecha de dicho Mercado Nuevo, creado en el siglo XIX  debido a las ideas higienistas y que procedía de puestos de venta de carne situado cerca de la Plaza Redonda y pegados a la pescadería.

El Mercado Nuevo a principios del siglo XX
Mariano también tuvo carnicería en la calle del Trench número 15 contemporáneo a su puesto del mercado y fue ya en el siglo XX cuando se instala en la calle Bolsería (zona de acceso a la plaza del Mercado), carnicería que dura en este emplazamiento poco tiempo ya que no aparece reseñada en 1914, año en el que se presenta el proyecto de construcción del nuevo y actual Mercado Central, firmado por los arquitectos Alexandre Soler i March y Francesc Guardia y Vidal y cuya primera piedra se colocó un año después. Las obras acabarán en el año 1928, año en el que se inaugura.
























martes, 16 de septiembre de 2014

Pachá Auditorium y Arena Auditorium. Avenida Emilio Baró 71 y 73

Pachá Auditorium y Arena Auditorium. Avenida Emilio Baró 71 y 73
Fuente: http://www.valenciaplaza.com/
El día 29 de diciembre de 1983 y precedida de una larga campaña publicitaria  masiva que logró causar expectación en Valencia, se inauguró Pachá Valencia, una franquicia que ya se creó con éxito en Ibiza y Sitges, y con su mítico logotipo de las dos cerezas.

La ubicación de este negocio se estableció  a las fueras de la ciudad casi en el linde del barrio de Benimaclet  en un gran almacén de productos alimentarios que se le llamaba popularente La Patatera, en la Avenida Emilio Baró, un lugar donde se almacenaban las patatas y se vendían  las cosechas al por mayor. Tenía un servicio de báscula para pesar los camiones y una pequeña aduana donde se pagaba un impuesto donde se fiscalizaba la entrada y salida de productos.
La Patatera. Fuente: http://benimacletconta.com
La inversión en preparar este antiguo edificio en discoteca fue grande. Se le dotó de un sistema acústico excepcional hasta tal punto que se decía que ningún grupo podía oírse mal en Pachá. Los dos principales propietarios (junto a otros propietarios que estaban en la sombra) fueron Napoleón Beltrán y su hermano Rangel, Jeff Teysandier, experto en la gestión de otras discotecas estaba al frente de la dirección y Pichi Ferris fue el relaciones públicas que se rodeó de una juventud que vendía bien el producto, destacando un jovencísimo Toni Cantó. Vicente Mañó  promotor  y productor de espectáculos llevó a muchos grupos de primer orden como  Depeche Mode en 1984.
Fuente: http://www.valenciaplaza.com/
Al edificio se le habilitó aire acondicionado y una sala donde se veía el escenario allá donde se estuviera, salidas de seguridad, y se convirtió en una gran edificio multiusos  en diferentes espacios y alturas. También había boutique, kiosko, sala de juegos, discoteca y hamburguesería, con un volumen de 1,500 metros cuadrados.

 El primer concierto celebrado  en esta mítica discoteca "el comercio del ocio" por excelencia de la ciudad de Valencia fue el 7 de enero de 1984, con la troupe formada por Alaska y Dinarama junto con Pedro Almodóvar y Fabio Mcnamara con pelucas y travestidos, cantando unos las canciones de los otros, dejando  estupefactos al joven público valenciano que se encontraban de frente con la Movida a este sitio de Provincias. Pachá Auditorium no fue el único en ofrecer conciertos en directo, hasta lo mas pequeños pueblos de la Comunidad Valenciana contrataban  a grupos españoles y extranjeros en sus filas, y cuando los grupos nacionales hacían "las provincias" actuando aquí y allá. Pachá recogió esta cultura del directo y lo aplicó hasta el fin de sus días. Por estas salas con una acústica de primer nivel pasaron grupos  y solistas del panorama nacional e internacional como Nina Hagen, B.B.King, O.M.D, Simple Minds o Depeche Mode como las cuatro actuaciones de los Ramones, así como todos los grupos de la llamada Movida madrileña destacado Gabinete Caligari o Radio Futura.

Hay que destacar que los grupos internacionales invitados entraban dentro del circuito español con sus giras en Madrid, y Barcelona, no siendo siempre Valencia la última cita de conciertos del grupo- Su contratación se efectuaba en el auge de osl grupos y en su mejor momento  artístico.

Pachá Valencia empezó a tener pérdidas, ya que no funcionaba demasiado bien, y el fuerte desembolso económico de apertura no ayudó. La sociedad se disolvió y por desavenencias económicas con Ricardo Urgell, propietario de la marca Pachá, la discoteca cambió de propietarios pero continuó dando conciertos en directos.

 Vicente Pizcueta y otros socios rebautizaron la discoteca como Arena Auditorium, desvinculándose del sonido de Ibiza de su predecesor heredando una sala de conciertos con una capacidad para 4000 personas y que en sus peores aforos se reunían 1000 o 1500 personas. La sala se alquilaba por precios módicos a promotores musicales como Vicente Mañó  o Julio Martí, promocionadose sus conciertos en la radio por personajes como Arturo Blay, Amadeo Salvador (actualmente en la cadena Ser), o Cristina Tárrega en los 40 principales.

El nuevo giro del negocio también se tradujo  por un giro musical de pop y rock,. Por Arena pasaron grupos como Loquillo, Héroes del Silencio, los Suaves, Danza Invisible, Primal Scream, Suede, Blur, P. J. Harvey o Radiohead. En la parte superior había una sala más reducida para pequeños conciertos llamada Garage Arena.Algunos grupos grabaron allí discos en directo y algunas canciones para sus álbums como fue el caso de Radio Futura (1988), Siniestro Total (1991) o Manowar (2 temas).

EL fin de Arena Auditorium fue a finales del año 1999 y se debió a la especulación urbanística y a la construcción de edificios a su alrededor, que trajo numerosas protestas vecinales y denuncias  que acabaron con  la paciencia de los propietarios. Pasó de ser una discoteca en medio de un solar a ser engullida por el barrio que fue avanzado poco a poco.



Fuente: http://www.valenciaplaza.com/

El edificio fue declarado  según el Plan General de Ordenación Urbana como "elemento protegido de uso dotacional, terciario  e industrial". Al no poderse edificar allí viviendas el edificio se protegió de la especulación urbanística, pero se degradó y abandonó casi por completo, hasta que en el año 2012 un incendio agotara la paciencia de los vecinos de Benimaclet e iniciaran una lucha con el Ayuntamiento de Valencia por la puesta en valor de este edificio histórico de la música en Valencia. Al fin parece que "La Patatera" tendrá un buen uso porque alojará un centro comercial de alimentación durante este año.

Al igual que otros templos del ocio como La Marcha Bar, Casa Vella, Woody, Puzzle, Queen o la discoteca Salitre:Pachá y Arena Auditorium pasaron a mejor vida. Unos centros no muy bien vistos por la ciudadanía pero que recogen una historia viva del ocio y la música (que es cultura al fin y al cabo).

Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández.

Fuentes:
Las Provincias.    30/06/2012. Firmado por Miguel Ángel Pastor.
Culturplaza.com  16/09/2014. Firmado por C. Aimeur.
Las Provincias.    05/06/2014  Firmado por Claudia Benlloch.
Las Provincias.    18/11/2012. Firmado por  J- Aguadé.








jueves, 11 de septiembre de 2014

Fábrica de galletas de Salvador Plaja. Calle General San Martín nº 5.


Fábrica de galletas de Salvador Plaja. Calle General San Martín nº 5.

Calle General San Martín número 5 año 1923
El origen de la galleta tiene como antecedente la llamada "galleta de mar" y era un tipo de pan empleado para la alimentación de los marineros.

La producción de galletas en el siglo XIX no fue relevante cuantitativamente pero si creó las bases para la organización industrial de los productos agroalimentarios, siendo un producto importante para  la dieta infantil, debido a su bajo coste de elaboración , tener un alto contenido alimenticio y siendo un complemento ideal de otro tipo de alimentos. Otra fuente de ventas fueron el Cataluña la venta directa en pastelerías y confiterías selectas, así como el suministro en cafés para acompañar al te. En el resto de España la venta estaba orientada a la venta de ultramarinos y tiendas de alimentación.

La primera fábrica de galletas (que solían ser de mediano tamaño  y de carácter familiar) fue la de José de Zuloaga en Santander en 1790, siendo el Norte de España el primer foco de expansión de esta industria alimentaria.
Publicidad racial con los 4 tipos de Galletas de la marca
La marca de galletas Plaja tenía dos fábricas una en Girona y otra en Valencia. Esta marca empieza a producir galletas a principios del siglo XX, y ya en 1912 obtiene medalla en la Exposición Internacional de Barcelona (medalla que reproduce en algunas de sus cajas)  y en los años veinte del siglo XX  es cuando se establece en Valencia en la calle General San Martín nº 15 (edificio que aún sigue en pie) y en la Plaza de Moncada nº 3, cerca de las calles Corts, calle de la Hierba y calle Peso de la Harina. La fábrica  continúa en su ubicación original bien entrados los años sesenta.


En el año 1935 existían  las siguientes fábricas de galletas Plaja:

1.- Salvador Plaja en Badalona.
2.- Hermanos Plaja en Girona.
3.- Martín Plaja en Valencia.

Factura de Plaja
El 17 de noviembre de 1940 Salvador Plaja Busquets fallece en la ciudad de Valencia y sus hijos se hacen cargo de las fábricas y de la marca comercial. Esta familia tenía una finca en la Eliana por la carretera de Lliria, que se dedicaron a transformar de secano en regadío con las beneficios de la fábrica (según Andrés Castellano Martí).

La producción de galletas  en Valencia fue relativamente escasa respecto a Barcelona o Madrid representando el 1,5 % respecto a la producción de galletas en toda España en el año 1935 (frente al 33,1 % de Barcelona en ese mismo año). Indicar que una de las primeras fábricas de galletas en Valencia era la fábrica de Francisco Castelló construída en el año 1880.


Cajas de Plaja. Fuente: Todocolección
Esta marca de galletas se caracterizaba por realizar unas cajas metálicas muy elaboradas, pero en el año  1915 la empresa decide cambiar el material debido al alto coste de la caja metálica y la reemplaza por cajas de madera, como hicieron otras fábricas de galletas en la década de los años diez del siglo XX (plástico o cartón).




Esta marca también se caracterizó por unas tarjetas postales publicitarias con varios motivos (mujeres elegantes, dibujos infantiles) y la creación de cromos coleccionables.

Autores: Gumer Fernández y Enrique Ibáñez.









lunes, 8 de septiembre de 2014

Modèle Garage de Julio Sanjuan. Gran vía Marqués del Turia 57.

Modèle Garage de Julio Sanjuán. Gran vía Marqués del Turia 57.
Bailly-Baillère 1916
Julio Sanjuán abre un garaje en la Gran Vía Marqués del Turia número 57  en 1915 o en 1916, y lo denomina en francés como el Garaje Modelo "Modèle Garage" por aquello de parecer más sotisficado y elitista y se publicita en la guía Bailly-Baillière de 1916, publicidad que reproducimos .

Este garaje de Sanjuán está en el Ensanche Noble de Valencia que es precisamente la zona de donde surgen los primeros garajes en la ciudad, debido a que la Gran Vía Marqués del Turia y la calle Cirilo Amorós se convierten unas vías de comunicación de este primer tránsito del coche particular. El automóvil es en estos primeros momentos un objeto que denota una posición de estatus económico elevado, muy alejado de la mayoría de la población. En 1914 existía en Valencia alrededor de un millar de vehículos  circulando por Valencia. Era necesario un modelo ordenado de asistencia a este sector en clara expansión.

Julio ofrece un garaje acorde con la reglamentación de la época y con los requisitos indispensables para la guardia y custodia de los vehículos a motor. Así su  garaje dispone de servicio de agua de alta presión para limpiar los coches allí alojados,luz eléctrica, un taller de reparación y la venta de todos los productos de repuesto que requiere este nuevo transporte ( grasas, neumáticos...), ya que no habían comercios abiertos al público que proporcionaran dichos productos. los coches se guardaban en cabinas individuales.

Este garaje es uno de los primeros garajes en Valencia. En 1914 empiezan las obras para la construcción del Garaje Victoria (ubicado en la Gran Vía Marqués del Turia y la calle Serrano Morales) que culmina en 1925 con proyecto del arquitecto Francisco Almenar. En 1920 se proyecta el Garaje Martí en la confluencia de las calles Taquígrafo Martí. Conde Altea y Maestro Gozalvo,  y el Garaje Valencia entre las calles Jorge Juan, Isabel la Católica y Cirilo Amorós.
Publicidad automóvil Overland año 1909
Pero Julio Sanjuán tenía otro ofrecimiento comercial bajo la manga. El alquiler de vehículos de los EEUU marca Overland. Esta empresa se  funda en 1902, trasladándose la fábrica a Indianapolis en 1905. Por lo tanto la marca comercial de estos vehículos era OVERLAND desde 1905 a 1907 y la marca comercial pasa al denominarse OVERLAND AUTOMOBILE COMPANY, desde 1908 a 1927.
Tarjeta comercial. fuente: Todocolección
El  garaje Modelo dura poco tiempo: en el año 1931 ya existe un taller de vulcanización de Granell para ruedas de coches y justo al lado de su garaje (esta vez en el número 55) se encuentra también  en ese año el Garaje Mundial.  Sin embargo Julio es ingeniero constructor y tiene un taller denominado La Industria Mecánica situado en la calle Cuenca primero letra J y S, luego en el número 10 .Este taller fue agencia directa de la fábrica italiana Fiat creada en Turín en 1899.

Autores: Enrique Ibáñez  y Gumer Fernández.

Fuente:
La arquitectura de los primeros garajes de Valencia.  Fuentes Bargues, Jose Luis. Universidad de Valencia. 2013 Valencia. En línea.













jueves, 4 de septiembre de 2014

Fábrica de baldosas hidráulicas, piedra artificial y cerámica La Valenciana de Juan Martín. Calle Llano de Zaidía nº 3.

Fábrica de baldosas hidráulicas, piedra artificial y cerámica  La Valenciana de Juan Martín. Calle Llano de Zaidía nº 3.

Año 1957. Fuente: http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/
Comparativa actual. fotografía Ángel Martínez. http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/
En el tránsito del siglo XIX al siglo XX  establece en la calle Llano de Zaidía  Juan Martín una fábrica de baldosas hidráulicas, piedra artificial, cemento Portland  y cerámica en el número 3, cerca del puente de San José y la calle Dr Olóriz.

Esta zona era tradicionalmente de marcado carácter industrial ya que antes de que se derribaran las murallas se establecieron grandes industrias madereras a este lado del río con la finalidad de evitar pagar los aranceles que se hacía obligatorio para entrar maderas dentro del recinto amurallado.

Por lo tanto en esta zona de Valencia perduraron desde el siglo XIX gran cantidad de industrias relacionadas con la construcción de madera (dedicada a la construcción tradicional) y con el desarrollo del cemento y las nuevas técnicas constructivas con fábricas  de cementos y cerámica. Así en 1905 en la calle Llano de Zaidía  aún perduran:

Las carpinterías de Rafael Falcó en el número 18, la de Nicolás Primitivo Gómez Serrano en el número 6 y 8, o la de Bautista Navarro en el número 19.

Varias fábricas de construcción de máquinas y otra fábrica de baldosas hidráulicas competencia de Juan Martín que se encontraba en el número 28.

Esta concentración industrial favorece el establecimiento de Juan Martín en esta zona y hace que persista hasta al menos los años sesenta del siglo XX. Si bien es cierto que el suelo de la fábrica fue compartido por otros socios o arrendado a otros comerciantes. Así en el mismo número que la Fábrica de baldosas hidráulica La Valenciana también desempeñaron actividad el tratante de ganados de Juan Ginesta (1914),  la fábrica de piedra artificial de José Pellicer (año 1931), la fábrica de cola líquida de Francisco Requeni (en 1945)., o un almacén de alimentos para aves en 1959.

Ejemplo de baldosa hidráulica antigua en Valencia.
 Fuente: http://geometricadomestica.com/tag/geometria/page/2/
El desarrollo de las baldosas hidráulicas , que está a caballo entre la producción preindustrial y la época industrial viene aparejado con las invenciones en las nuevas técnicas constructivas y decorativas que se dieron a lo largo del siglo XIX . En especial con el invento del cemento llamado Portland  patentado por Joseph Aspdin y James Parker en 1824, o la mejora del cemento moderno efectuada por Isaac Johnson en 1845 mediante la mezcla de caliza y arcilla y calentadas a alta temperatura. el último invento que beneficiará el desarrollo de la fabricación de baldosas hidráulicas será  la invención de la prensa hidráulica  en 1868.

La baldosa hidráulica era un producto de carácer decorativo y funcional que se elaboraba en las siguientes fases:

1.- En una capa de 3 mm se realizaba la cara decorativa de la baldosa que mediante una trepa o molde se añade una solución de marmolina, cemento blanco y pigmentos. Esta será la capa decorativa.

2.- Luego se añade dos capas: una capa compuesta  de cemento que absorbe la humedad y otra capa de  cemento y arena que provoca la adherencia al suelo o pared. Estas dos capas hacen una baldosa de un grosor  de unos dos 2 centímetros de espesor y con varias medidas  estándar aunque solían ser de 20 x 20 ctms.

3.- EL compactado de la pieza se hace por medio de la prensa hidráulica.

4.- El fraguado se conseguía sumergiendo las piezas en agua durante 24 horas.

5.- Por último  se producía el secado de las piezas al aire libre durante 28 días. Así se producía en serie un material de construcción relativamente económico y que no precisaba de la cocción en horno como ocurría con la cerámica.

Indicar que la fábrica de Juan Martín sobrevivió a la posguerra  momento en que la calle Llano de la Zaidía se renombró durante unos cuantos años calle del Poeta Mommeneu, para pasar a denominarse otra vez con su nombre primigenio. Su última razón social fue a nombre Martín Hermanos y Ruiz en 1966. Indicar que tuvo una sucursal en Toledo situado en el camino de San Antón número 1.


Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández.